Waldo Salt: esforzado maestro del guión
20 de Marzo de 2008

Doble ganador del Oscar, este graduado por Stanford llegó a Hollywood huyendo del suicidio de su madre y de un padre fascista declarado. Entre 1936 y 1942 trabajó en la MGM, estudios en los que elaboró sus primeros trabajos acreditados. Por aquel entonces se afilió al Partido Comunista de los Estados Unidos y durante la Segunda Guerra Mundial escribió guiones para documentales de propaganda bélica. Su primer gran éxito fue El halcón y la flecha (1950), de Jacques Tourneur, divertida pelÃcula de aventuras, especie de versión de la leyenda de Guillermo Tell protagonizada por Burt Lancaster con leotardos. Cuando su carrera empieza a despuntar, sobreviene la era del maccarthysmo. Su pertenencia al Partido Comunista y su negativa a declarar en el Comité y a denunciar a compañeros suyos, supuso un frenazo en seco para su incipiente carrera como guionista.Colocado en la lista negra del maccarthysmo durante diez años junto a Herbert J. Biberman, Dalton Trumbo, Alvah Bessie y otros, tuvo que trabajar para la televisión y la publicidad, escribiendo de vez en cuando para el cine bajo pseudónimo. Tras un divorcio y el diagnóstico de una neumonÃa, mientras vivÃa en un hotel de Nueva York se dedicó por entero a perfeccionar su sistema de escritura, y obtiene el reconocimiento unánime del Oscar por el guión de Cowboy de medianoche (John Schlessinger, 1969), galardón que repetirÃa años más tarde por Coming home, de Hal Ashby (1978). Además, fue nominado también por Serpico (Sidney Lumet, 1973), protagonizada por Al Pacino, y en 1987, al final de su vida, recibió el premio Laurel del Sindicato de Escritores Cinematográficos de Estados Unidos.
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20 de Marzo de 2008 a las 5:47 pm
ay, la caza de brujas… qué magia negra hacÃa el mc carty, demonios, menuda lista negra más resplandeciente en realidad, Dalton Trumbo… tampoco se quedaba corto el hombre (qué bien le quedó “Johny cogió su fusil”).
Un abrazo
20 de Marzo de 2008 a las 6:33 pm
O Bibemann. Cuando vi “La sal de la tierra” se me llevaban los demonios…
Un abrazo