William Hurt, sencillez todo terreno
13 de Agosto de 2008

El del estupendo actor William Hurt es un caso realmente particular entre los actores norteamericanos. Nacido en Washington y con una infancia y adolescencia a caballo entre las islas del PacÃfico y Londres, su formación no es precisamente artÃstica, sino teológica, carrera que desarrolló en Londres y Boston y que parece haberle transmitido algo de su sobriedad y seriedad interpretativa. No fue hasta terminar sus estudios cuando se interesó por el arte dramático, ingresando y graduándose en la prestigiosa Juilliard de Nueva York. Tras breves apariciones en obras de teatro e interpretar a Shakespeare en varios festivales, el cine irrumpió definitivamente en su vida gracias a Lawrence Kasdan y Kathleen Turner. Su protagonismo en la recuperación del cine negro clásico en el thriller erótico Fuego en el cuerpo (1981) lo convirtió en estrella apenas en su segunda pelÃcula.
Su despegue continuó con Gorky Park, junto a Lee Marvin (Michael Apted, 1983) y sobre todo con El beso de la mujer araña (Héctor Babenco, 1985), por cuyo personaje de homosexual encarcelado en una prisión de Sudamérica obtuvo nada menos que el premio a la interpretación en Cannes, el BAFTA y el Oscar de Hollywood. En los años siguientes encadenó un puñado de éxitos considerables gracias a Hijos de un dios menor (1986), Al filo de la noticia (1987), El turista accidental (1988), de nuevo con Kasdan, o Alice (1990), con Woody Allen.
Tras unos años de semi retiro, volvió en 1995 nada menos que con la excepcional Smoke, de Wayne Wang y escrita por Paul Auster, y con Jane Eyre, de Franco Zeffirelli. A partir de ese instante intentó salir de sus papeles habituales y se lanzó de lleno a productos de acción (Una historia de violencia, de David Cronenberg), ciencia ficción (Dark City, Perdidos en el espacio, Inteligencia Artificial, con Steven Spielberg) o suspense (El bosque, de M. Night Shyamalan).
Amante de la vida familiar, no suele trabajar más allá de tres o cuatro pelÃculas al año en papeles de todos los tamaños e importancias. Recientemente hemos podido verlo en Syriana (Stephen Graham, 2005), El buen pastor (Robert De Niro, 2006), Hacia rutas salvajes (Sean Penn, 2007), En el punto de mira (Pete Travis, 2008) o en el nuevo Hulk de Louis Leterrier. Sin duda, una filmografÃa envidiable y muy variada en la que este versátil y solvente actor siempre ha dado la talla.
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13 de Agosto de 2008 a las 3:58 pm
Que buen actor es William Hurt.Le descubrà hace ya muchos años en El ojo mentiroso de Peter Yates,y ya ni te cuento con Fuego en el cuerpo.Qué bien estaba en la pelÃcula de Hector Babenco,El beso de la mujer araña,incluso en el malogrado filme de Wenders,Hasta el fin del mundo.Y para no alargarme más es magistral la interpretación breve que hace en Una historia de violencia.TodavÃa no he olvidado esta frase:”No conzco a ninguna mujer que me haya hecho olvidar a todas las demás.”
Un fuerte abrazo.
13 de Agosto de 2008 a las 6:00 pm
Pues sÃ, Francisco, un tipo poco valorado, o menos de lo que se debiera. Supongo que su personalidad sobria y equilibrada y su huida de todo lo que suene a mediático ha repercutido en su imagen personal. Aunque personalmente me parece un actor más que notable.
Abrazos